Como el día que me diagnosticaron cáncer de cervix, literalmente me paralicé, la vida se detuvo, se complicó, mi mundo se venía abajo, la embajadora que hablaba bien de su país, no podía hacer lo mismo sobre su vida.
Como el día que me diagnosticaron cáncer de cervix, literalmente me paralicé, la vida se detuvo, se complicó, mi mundo se venía abajo, la embajadora que hablaba bien de su país, no podía hacer lo mismo sobre su vida.
Entre familias pudientes o menos afortunadas económicamente, se esconden dramáticos casos de alcoholismo o drogodepéndencia que se ocultan por vergüenza.
Mi mirada se perdía en el horizonte del río Acelhuate contaminado y hediondo. Ese riachuelo ya no tenía vida y yo quería morir allí.